Corea del Sur se adentra en una nueva etapa política tras la histórica destitución del presidente Yoon Suk-yeol, quien fue removido oficialmente del cargo este jueves luego de que el Tribunal Constitucional ratificara su inhabilitación por haber decretado una ley marcial sin justificación suficiente en diciembre pasado.
La decisión, tomada de forma unánime por los ocho jueces del tribunal, pone fin a uno de los episodios más caóticos de la historia democrática reciente del país, y abre el camino a unas elecciones anticipadas que deberán celebrarse en los próximos dos meses.
El fallo del tribunal señala que la medida tomada por Yoon, quien aún ostentaba el título presidencial pese a estar suspendido desde el 14 de diciembre, representó una grave transgresión a la neutralidad política del Ejército. El mandatario había ordenado el despliegue de tropas para rodear el Parlamento, impidiendo el acceso a legisladores e intentando frenar un proceso de destitución en su contra.
“La crisis política no justifica las acciones tomadas”, sentenció el presidente interino del tribunal, Moon Hyung-bae, durante la lectura del veredicto. “El uso de las fuerzas armadas con fines políticos vulneró los principios fundamentales del Estado de derecho”.
Pese al clima de tensión, las reacciones iniciales fueron de aceptación. El partido gobernante, Partido del Poder Popular (PPP), reconoció su responsabilidad y asumió con “humildad” el fallo. Por su parte, Yoon se disculpó mediante un comunicado por no haber estado a la altura de las expectativas ciudadanas.
Desde la oposición, el Partido Democrático (PD) calificó la decisión como “una gran victoria para el pueblo” y celebró la defensa de la democracia frente a “las fuerzas que intentaron destruirla”.
La crisis de Yoon estuvo marcada por protestas masivas, intentos fallidos de detención, disturbios y episodios de violencia, además de una fuerte polarización. A pesar del desgaste del gobierno, el bloque conservador ha mostrado capacidad de movilización, y los analistas advierten que la contienda electoral estará muy reñida.
Con las urnas cada vez más cerca, el líder opositor Lee Jae-myung, del PD, aparece como favorito en las encuestas. Lee, quien perdió por un estrecho margen ante Yoon en 2022, fue recientemente absuelto en un caso de campaña, aunque enfrenta otros procesos legales por presunto soborno y corrupción.
En contraste, el PPP aún no ha definido un candidato fuerte para los comicios. Los últimos sondeos sitúan a los partidos de oposición con un 57 % de respaldo ciudadano, frente al 38 % del oficialismo.
Mientras tanto, el país será gobernado de forma interina por el actual primer ministro, Han Duck-soo, hasta que se elija al nuevo jefe de Estado.
Con la democracia puesta a prueba y un electorado profundamente dividido, Corea del Sur se prepara para una elección decisiva que marcará el rumbo político del país en los próximos años.