El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, advirtió que las nuevas medidas arancelarias impuestas por Estados Unidos representan un desafío para la economía mexicana, especialmente en sectores clave como el automotriz y siderúrgico. A pesar de que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) sigue permitiendo la exención de aranceles en ciertos productos, las recientes decisiones del gobierno de Donald Trump han elevado la incertidumbre comercial.
Desde el 3 de abril de 2025, EE.UU. aplica un arancel del 25% a los automóviles importados desde México y Canadá. Además, antes del 3 de mayo entrará en vigor una tarifa similar sobre ciertas autopartes, cuya fecha exacta será anunciada próximamente.
Otra medida que impacta a México es la reactivación de la Sección 232 de aranceles por motivos de “seguridad nacional”, con la que, desde el 12 de marzo de 2025, se impone un arancel del 25% a todas las importaciones de acero y aluminio. Esta decisión elimina las exenciones que México, Canadá, Brasil, Japón y la Unión Europea habían logrado en años anteriores.
Ebrard aseguró que en los próximos 40 días el gobierno mexicano buscará renegociar estos aranceles y obtener un mejor trato preferencial. Como parte de la estrategia, viajará a Washington para reunirse con funcionarios estadounidenses y defender la competitividad de las exportaciones mexicanas.
Actualmente, los productos mexicanos en sectores como agroalimentario, electrónico, eléctrico, químico, vestido, calzado, dispositivos médicos, farmacéutico y maquinaria continúan sin pagar aranceles en EE.UU. Sin embargo, las restricciones impuestas por Trump podrían afectar la estabilidad del comercio bilateral.
La Casa Blanca también advirtió que si México impulsa cambios en las políticas migratorias o sobre el tráfico de fentanilo, los productos que no cumplan con el T-MEC enfrentarán un arancel recíproco del 12%.
Por ahora, los automóviles exportados desde México que no cumplen con las reglas de origen del T-MEC ya están sujetos a un arancel del 25%, mientras que las autopartes aún no han sido gravadas, a la espera de que EE.UU. defina una metodología para calcular el contenido estadounidense en estos productos.