¿Qué son las várices y por qué aparecen?

¿Qué son las várices y por qué aparecen?

Las várices, esas venas dilatadas que aparecen principalmente en las piernas, ya se pueden eliminar sin cirugía, gracias a dos tratamientos poco invasivos, que no dejan cicatrices y permiten una recuperación más rápida de los pacientes.

¿Qué son las várices?

Empecemos por lo más básico. Las várices son venas dilatadas, inflamadas o retorcidas que se forman en las piernas, principalmente.

Medline Plus explica que las várices generalmente provocan dolor y pesadez, además de inflamación y hasta cambios en el color de la piel cercana a las venas afectadas.
Síntomas de las várices:

De acuerdo con los especialistas, las personas que padecen várices enfrentan uno o varios de los siguientes malestares:

    Pesadez y dolor de piernas,
    Venas hinchadas,
    Venas muy pequeñas visibles en la superficie de la piel, llamadas venas araña,
    Calambres en muslos y pantorrillas,
    Hinchazón de tobillos,
    Picazón cerca de las venas varicosas,
    Síntomas de piernas inquietas,
    Hinchazón de la pierna,
    Dolor de pierna después de sentarse o estar de pie durante largos períodos,
    Cambios de color en la piel de las piernas o los tobillos,
    Piel seca, irritada, escamosa que puede romperse fácilmente,
    Llagas (úlceras) cutáneas que no sanan fácilmente, y
    Engrosamiento y endurecimiento de la piel en las piernas y los tobillos.

¿Por qué aparecen las várices?

Las várices aparecen sobre todo en las piernas cuando las válvulas venosas dejan de funcionar correctamente. Esto provoca que la sangre no retorne de forma eficiente al corazón y se acumule en las extremidades inferiores.

Entre los factores que provocan las várices están: factores genéticos u hormonales, sedentarismo, permanecer muchas horas de pie o sentado, embarazo, o el envejecimiento.

Las personas con más riesgo de padecer várices son:

    Personas adultas mayores.
    Mujeres, afectadas por cambios hormonales relacionados con pubertad, embarazo y menopausia.
    Personas con válvulas defectuosas en las venas desde su nacimiento.
    Personas con obesidad.
    Quienes pasan largos periodos sentados o de pie.
    Personas con antecedentes de coágulos sanguíneos en las piernas.



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