La ansiedad es un estado de agitación del ánimo, de perturbación o una angustia que un niño (de 2 a 12 años) no puede controlar y que termina afectándole principalmente al comportamiento. Un niño con ansiedad puede 'encerrarse' en su mundo y negarse a comunicarse o por el contrario, estallar en un torbellino de ira (mediante un berrinche o una conducta agresiva).
14 señales que indican que tu hijo sufre de ansiedad - ¿Cómo ayudarlo?
1. Taquicardias, nerviosismo
Si alguna vez has sufrido un ataque de ansiedad, habrás notado cómo de repente el corazón se 'descontrola' y comienza a latir con demasiada fuerza o con arritmias, es decir, con un ritmo pausado. Esto asusta mucho al niño, que no sabe por qué le pasa eso, y el miedo empeora la situación.
2. Dificultad para respirar
Al acelerarse el corazón, al niño le cuesta más mantener la respiración pausada. La respiración también se acelera y se vuelve 'más torpe'. En casos extremos, puede llegar a hiperventilar y sufrir un mareo o un ligero desmayo.
3. Sudoración excesiva
El nerviosismo que desencadena un ataque de ansiedad hace que el cuerpo sude más. ¡Es como una máquina a pleno rendimiento!
4. Mareos
Al tener dificultad para mantener un ritmo sereno de respiración, el cerebro sufre un déficit de oxígeno, lo que puede producir algún mareo y un intenso dolor de cabeza.
5. Tensión muscular
Los músculos se agarrotan, se tensan. El cuerpo reacciona ante la ansiedad como si tuviera que enfrentarse a un enemigo.
6. Dolor de estómago
El estómago es receptor de un buen número de terminaciones nerviosas. El dicho de 'los nervios se agarran al estómago' es bastante acertado. La angustia y la ansiedad afectan directamente al estómago.
7. Preocupación excesiva
Los niños con ansiedad suelen ser niños muy perfeccionistas y exigentes consigo mismos, que se preocupan en exceso por las cosas más triviales.
8. Problemas de autoestima
Los ataques de ansiedad hacen que el niño piense que le pasa algo extraño y comience a perder autoestima y confianza en sí mismo.
9. Dificultad para concentrarse
El estado de ansiedad no permite la concentración. El niño comienza a tener problemas de atención tanto en casa como en el salón de clases, impidiendo que participe en el aula.
10. Pensamientos negativos
La ansiedad suele llevar al negativismo, también entre los niños. Es una situación de 'defensa' porque piensa que está en peligro, que hay algo que le amenaza.
11. Ataques de hambre
El nerviosismo, el estrés y la angustia llevan a desequilibrar los sentidos. Junto con la ansiedad, muchas veces aparecen repentinos 'ataques de hambre' y el niño necesita comer de forma compulsiva.
12. Tics nerviosos
Por ejemplo, morderse las uñas o tirarse del pelo. Todos estos tics son expresiones de un estado de nerviosismo desencadenado por la ansiedad que se sufre a diario.
13. Más sensibilidad
El niño puede llorar o enfadarse por cualquier cosa. Las emociones se descontrolan a los excesos y pueden presentarse ambas cosas en un periodo relativamente corto el mismo día.
14. Movimientos repetitivos
Es muy similar a los tics nerviosos, ya que el niño que siente angustia puede ejecutar también movimientos repetitivos. Usa técnicas de relajación que tengan que ver con el control de la respiración.
