Lo que muchos consideran una "poción milagrosa" para bajar de peso o controlar la presión, esconde riesgos significativos para ciertos grupos de la población.
Aunque la flor de jamaica (Hibiscus sabdariffa) es célebre por sus antioxidantes y su efecto diurético, expertos en salud advierten que su consumo en exceso o en condiciones específicas puede ser contraproducente.
El principal riesgo radica en la potencia de sus compuestos activos, que pueden interactuar con el organismo de formas inesperadas.
Por ejemplo, los pacientes con hipotensión deben tener especial cuidado, ya que al ser un hipotensor natural, puede provocar mareos o desmayos.
Asimismo, se desaconseja en mujeres embarazadas debido a sus efectos eménagogos que podrían estimular el útero y causar complicaciones.
Las personas con diabetes también deben vigilar su consumo, pues la jamaica reduce los niveles de glucosa y, combinada con medicamentos, podría derivar en una hipoglucemia severa.
Además, su alta acidez puede provocar el desgaste del esmalte dental y malestar estomacal si se consume de forma crónica. Incluso en personas sanas, su potente efecto diurético puede causar una pérdida excesiva de electrolitos si no se alterna con agua natural.
Los especialistas recomiendan no consumirla por más de 12 días seguidos para evitar estresar el sistema renal.
