Expertos en nutrición y salud han emitido una serie de recomendaciones sobre el consumo del repollo, una hortaliza omnipresente en la dieta global.
Si bien es celebrada por su alto contenido de vitamina C y fibra, nuevas advertencias sugieren que para ciertos sectores de la población, su consumo podría ser contraproducente.
El problema no es el vegetal en sí, sino ciertos compuestos naturales que pueden interferir con el funcionamiento normal del cuerpo si no se gestionan adecuadamente.
Por un lado, el repollo crudo contiene sustancias llamadas goitrógenos, que pueden interferir con la absorción de yodo.
En personas con predisposición a problemas de tiroides o hipotiroidismo, el consumo excesivo de col cruda podría empeorar la condición.
Asimismo, debido a su altísima concentración de vitamina K, esencial para la coagulación, el repollo puede neutralizar el efecto de medicamentos anticoagulantes.
Los médicos sugieren mantener un consumo constante y moderado para evitar picos que alteren el tratamiento.
A esto se suma que su alto contenido de azufre y fibra fermentable puede provocar flatulencias extremas, inflamación abdominal y cólicos en personas con sensibilidad digestiva.
