Un momento insólito y cargado de ternura se vivió en la Base para Pandas de Dujiangyan, en la provincia de Sichuan, cuando un panda de tres años llamado Qingling se convirtió en el protagonista de un video viral al adueñarse del teléfono móvil de un visitante.
El incidente comenzó cuando el dispositivo cayó accidentalmente al foso del animal, quien lejos de ignorarlo, lo tomó con sus patas y comenzó a manipularlo con una destreza que asombró a todos los presentes, llegando incluso a posicionarlo como si intentara tomarse una fotografía.
A pesar de que los cuidadores del recinto intervinieron rápidamente ofreciendo zanahorias para distraer al ejemplar y recuperar el equipo, Qingling prefirió ignorar el alimento para continuar con su inspección tecnológica durante varios minutos.
Tras agotar su curiosidad, el panda dejó el aparato en el suelo por cuenta propia, permitiendo que el personal lo rescatara y lo entregara a su dueño sin daños mayores, cerrando así un episodio que ha dado la vuelta al mundo por el comportamiento juguetón y casi humano del plantígrado.
